Recomendado Film
(500) days of Summer, de Marc Webb
Manual de instrucciones: llamar a una ex novia freak, de pelo corto, pollera, ansias artísticas, melancolía eterna de domingo por la tarde, noches de varios chocolates y cine francés. Secuestrarla y ponerla frente a esta película. Seguramente entenderá. O no, y ya no importa.
De los 500 días que anuncia el título, casi 300 son depresivos, oscuros, malhumorados. El protagonista, además de ser muy tierno y bello, no sabe realmente qué fue lo que vivió o si ocurrió de tal modo. Cómo construir un amor y cómo después de terminado desprenderse de él y sus resabios podría ser, tal vez, la bisagra del tiempo.
El film tiene un soundtrack genial (Regina Spektor, The Smiths), y hay algo, algo, que lo hace ir más allá de una simple historia de amor.
Recomendado Libro
Historias de ranos. Tormenta en el charco, de Celia Coido
Una historia mínima, cautivante, hermosa, estremecedora. Los ranos y una tormenta, enorme. La presencia del temor y el regocijo frente a los rayos, el agua. Podría confundirse con un cuento de niños. ¡No estaría mal! Pero hay más: la sutileza, la melancolía y la alegría que sólo capta o percibe el niño, puesta a disposición de quien se adentre en este espacio. Una gran invitación.
La poesía, sus trazos, se conjuga en la página con ilustraciones tiernas y temibles de Lucas Nine, con la traducción al inglés de Gabo Ferro por momentos sumamente inquietante, oscura. La densidad del conjunto carga la atmósfera de la lectura, que entre el devenir de negros y blancos, se adentra en la gran tormenta.
Recomendado Disco
Boca arriba, de Gabo Ferro
Hay cierta tranquilidad en él, en las palabras y los silencios. O tal vez no: quizás sea una violencia pausada en la detención del momento preciso del knock out y sus instantes posteriores, la lona. No es un disco más para escuchar en el mp3 por la calle. No. Boca arriba reclama la atención pura, reclama la experiencia de la audición abierta y expectante. Gabo Ferro vuelve a ofrecer todo su universo (el amor, los animales, el jardín) al tiempo que ingresan en él otros elementos, nuevas modulaciones: los embates críticos más abiertos, la memoria, el olvido, el final.
Y si una tarde comienza temprano con Gabo Ferro, puede seguir con otros tonos también cautivantes: Cat Power (You are free), Elliott Smith (Elliott Smith), Sufjan Stevens (Seven Swans), The Cure (Disintegration), Lisandro Aristimuño (Las crónicas del viento, tan solo porque es el último, aunque estaría mejor, para no perder la línea, Ese asunto de la ventana) y Ezequiel Borra (Las cosas del mundo / De todos los días). Feliz año.
(500) days of Summer, de Marc Webb
Manual de instrucciones: llamar a una ex novia freak, de pelo corto, pollera, ansias artísticas, melancolía eterna de domingo por la tarde, noches de varios chocolates y cine francés. Secuestrarla y ponerla frente a esta película. Seguramente entenderá. O no, y ya no importa.
De los 500 días que anuncia el título, casi 300 son depresivos, oscuros, malhumorados. El protagonista, además de ser muy tierno y bello, no sabe realmente qué fue lo que vivió o si ocurrió de tal modo. Cómo construir un amor y cómo después de terminado desprenderse de él y sus resabios podría ser, tal vez, la bisagra del tiempo.
El film tiene un soundtrack genial (Regina Spektor, The Smiths), y hay algo, algo, que lo hace ir más allá de una simple historia de amor.
Recomendado Libro
Historias de ranos. Tormenta en el charco, de Celia Coido
Una historia mínima, cautivante, hermosa, estremecedora. Los ranos y una tormenta, enorme. La presencia del temor y el regocijo frente a los rayos, el agua. Podría confundirse con un cuento de niños. ¡No estaría mal! Pero hay más: la sutileza, la melancolía y la alegría que sólo capta o percibe el niño, puesta a disposición de quien se adentre en este espacio. Una gran invitación.
La poesía, sus trazos, se conjuga en la página con ilustraciones tiernas y temibles de Lucas Nine, con la traducción al inglés de Gabo Ferro por momentos sumamente inquietante, oscura. La densidad del conjunto carga la atmósfera de la lectura, que entre el devenir de negros y blancos, se adentra en la gran tormenta.
Recomendado Disco
Boca arriba, de Gabo Ferro
Hay cierta tranquilidad en él, en las palabras y los silencios. O tal vez no: quizás sea una violencia pausada en la detención del momento preciso del knock out y sus instantes posteriores, la lona. No es un disco más para escuchar en el mp3 por la calle. No. Boca arriba reclama la atención pura, reclama la experiencia de la audición abierta y expectante. Gabo Ferro vuelve a ofrecer todo su universo (el amor, los animales, el jardín) al tiempo que ingresan en él otros elementos, nuevas modulaciones: los embates críticos más abiertos, la memoria, el olvido, el final.
Y si una tarde comienza temprano con Gabo Ferro, puede seguir con otros tonos también cautivantes: Cat Power (You are free), Elliott Smith (Elliott Smith), Sufjan Stevens (Seven Swans), The Cure (Disintegration), Lisandro Aristimuño (Las crónicas del viento, tan solo porque es el último, aunque estaría mejor, para no perder la línea, Ese asunto de la ventana) y Ezequiel Borra (Las cosas del mundo / De todos los días). Feliz año.

